Imagen de un Agente de la Guardia civil
4 abril, 2025
El Servicio de Gardacostas de Galicia interceptó esta semana al pesquero portugués Santa María de Areias mientras faenaba ilegalmente en aguas españolas cerca de Punta Centinela, en la parroquia de Mougás, dentro del término municipal de Oia (Pontevedra), contraviniendo la parada biológica vigente para la pesca del pulpo. La operación se produjo el miércoles y ha sido denunciada públicamente este viernes por la Cofradía de Pescadores de A Guarda.
La embarcación, con bandera portuguesa, fue sorprendida con 800 cacharros —un arte de pesca prohibido en España— y varias decenas de kilos de pulpo a bordo. Tras ser detectada, la tripulación fue escoltada por efectivos de la Guardia Civil hasta el puerto de Baiona, donde se procedió a la descarga del material incautado y de los ejemplares capturados.
La Cofradía denunció que este tipo de prácticas ilegales son recurrentes por parte de barcos portugueses, que aprovechan los períodos de inactividad obligatoria en las costas gallegas para pescar en aguas españolas. En un comunicado, alertan de que esta actividad furtiva «la llevamos sufriendo desde hace muchos años» y que las restricciones pesqueras vigentes en España «no las cumplen» las embarcaciones lusas. Según apuntan, muchas de ellas terminan vendiendo el producto capturado «en puertos de pabellón español», como ocurrió en este caso.
Además, desde la Cofradía critican el uso de artes ilegales como los llamados tarros, cacharros o alcatruces, empleados para la captura del pulpo. «Lo peor de todo es que tienen nuestra costa llena de una arte ilegal», señalan con preocupación.
No es la primera vez que se produce una intervención de este tipo en la zona. En marzo, otro barco portugués fue interceptado en las cercanías de la Punta das Orelludas, también en Oia, y se le decomisaron 500 cacharros similares a los usados esta semana.
Cabe recordar que la pesca del pulpo en el litoral gallego está actualmente prohibida desde el 1 de abril y permanecerá vetada hasta el 1 de julio, en aplicación de una parada biológica destinada a proteger la especie y favorecer su reproducción.