27 noviembre, 2025
La necesidad de constituir un consorcio industrial metropolitano en la comarca de Santiago, capaz de planificar a largo plazo y atraer nuevas inversiones, centró el debate celebrado en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago (RSEAPS). En la mesa participaron la profesora de la Facultad de Económicas de la USC, María Bastida; la presidenta de la Cámara de Comercio de Santiago, María Pais; y el director general de Limpiezas Salgado, Ramón Salgado. Todos coincidieron en que el futuro del tejido empresarial compostelano depende de decisiones valientes, una planificación estratégica plurianual y una gestión profesional del suelo industrial.
En su intervención, la profesora María Bastida advirtió de que Santiago corre el riesgo de seguir perdiendo industria “no por falta de ideas, sino por falta de decisiones”. Considera imprescindible que la Universidad de Santiago actúe “como un agente económico”, impulsando proyectos conjuntos con las empresas para evitar que el talento formado en la ciudad acabe marchándose.
Bastida recordó que la capital gallega “ha perdido oportunidades por falta de suelo industrial o por procesos tan lentos que la competencia llegó antes”. Por ello reclamó parques empresariales con gestión profesional, independientemente de su titularidad; un programa dual FP-USC que permita cubrir perfiles tecnológicos críticos —“hoy no tenemos el personal técnico necesario para un crecimiento industrial serio en los próximos diez años”—; y una agilización real de los trámites administrativos, para los que considera que los actuales PIE son “insuficientes”.
La economista defendió también un proyecto industrial claro que evite la “competencia silenciosa” entre usos residenciales, turísticos y productivos. Para captar inversiones, planteó la creación de una oficina profesional amparada por un consorcio en el que participen la Cámara de Comercio, la USC, el Concello, la Xunta y empresas privadas. Ese organismo debería trabajar con “objetivos claros, indicadores públicos y continuidad en el tiempo”. Según Bastida, alcanzar un peso industrial del 10-15% en el VAB de la ciudad “no es utópico; lo utópico es pensar que lo lograremos sin decisiones valientes”.
La presidenta de la Cámara de Comercio, María Pais, coincidió en la urgente necesidad de planificar suelo industrial y recordó el ejemplo de Cambridge, ciudad comparable a Santiago, que entre 2015 y 2025 pasó de 473 a más de 850 empresas gracias a una estrategia clara de desarrollo.
Pais identificó como principales debilidades de Santiago la falta de planificación por el uso político del suelo, los elevados costes, la escasa competitividad frente a municipios limítrofes y unas infraestructuras logísticas limitadas. A su juicio, el futuro industrial de la ciudad es “incierto” a corto y medio plazo.
Alertó de que “no debería haber competencia entre usos del suelo”, puesto que son las administraciones quienes deben decidir la distribución. Sin embargo, lamentó que “en la actualidad, un polígono que debería ser industrial se ha convertido en un polígono comercial”. Según explicó, los sectores con mayor demanda de espacio son la biotecnología y la salud, las tecnologías digitales, la agroalimentación, la logística y las auxiliares de la construcción y la madera.
Pais defendió el papel del Vivero de Empresas de la Cámara como herramienta para reducir la mortalidad temprana de proyectos emprendedores y reclamó, al igual que Bastida, un consorcio metropolitano industrial. Sus objetivos deberían ser planificar conjuntamente el suelo, compartir infraestructuras logísticas, crear una ventanilla única para inversores y desarrollar acciones de marketing territorial. “Llevamos años clamando por una oficina de inversiones público-privada, sin interés político, que debe estar liderada por la Cámara de Comercio”, afirmó.
El director general de Limpiezas Salgado, Ramón Salgado, denunció que la comarca compostelana apenas dispone de suelo para grandes proyectos industriales. “Lo que vemos son polígonos comerciales y de servicios, salvo cinco o seis empresas que todos conocemos”, lamentó.
Salgado abogó por una planificación “ambiciosa” a 10-15 años vista, pensando en la expansión de los polígonos del Tambre, Costa Vella y Novomilladoiro. Defendió además la necesidad urgente de una ventanilla única que acompañe a las empresas desde el inicio, en trámites como licencias de obra, permisos de apertura o requerimientos medioambientales.
También alertó del deterioro de las conexiones aéreas: “Once años después de que se constituyera el Comité de Coordinación Aeroportuaria de Galicia, hoy estamos ante un panorama desolador; las comunicaciones son claramente peores que hace una década”.
Respecto a la USC, señaló que su experiencia es positiva —toda la estructura de su empresa cuenta con titulados universitarios y muchos becarios se incorporan tras las prácticas—, pero reclamó “defender lo nuestro con mucha más intensidad”. Criticó especialmente el proyecto de dividir la Facultad de Medicina, una decisión que consideró “una barbaridad”.
Salgado defendió la cooperación intermunicipal para abordar proyectos que superan las capacidades individuales de los ayuntamientos y pidió un proyecto comarcal “ambicioso y de futuro”, que priorice las inversiones locales pero no rechace proyectos liderados por empresas extranjeras.