6 noviembre, 2025
La Biblioteca Intercentros del campus de Lugo acogió este miércoles 5 de noviembre el acto de entrega de premios correspondiente a la trigésimo primera edición del Maratón Fotográfico de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), una cita ya consolidada en la agenda cultural lucense. El espacio, convertido por unos días en galería improvisada, exhibirá hasta el próximo 16 de diciembre una selección de doce imágenes que el jurado ha considerado destacadas entre todas las presentadas.
En esta edición, marcada por el hilo conductor del concepto “ternura”, participaron 49 personas que lograron reunir un total de 66 fotografías, reflejo de una notable diversidad de miradas, técnicas y sensibilidades. La acogida confirma el buen estado de la creación fotográfica en el ámbito universitario y en su entorno.
El Premio Carlos Valcárcel al mejor trabajo ajustado al tema propuesto por la organización —dotado con 350 euros y diploma acreditativo— fue para la obra Eme de ternura, del autor Francisco Javier Lanseros García, una propuesta que destacó por su composición emotiva y capacidad narrativa. Por su parte, el Premio Eduardo Ochoa a la mejor imagen de temática libre, valorado en 300 euros y diploma correspondiente, recayó en Nubes amarelas, de Begoña Pérez López, cuyo enfoque estético y simbolismo impresionaron al jurado.
Además, la votación popular —tradicionalmente una de las facetas más participativas del certamen— distinguió dos trabajos: O inxenio cotián, de Faisury Zapata García, y Entre raíces, de Elba Curros Saavedra, reconocidas por su frescura y capacidad para conectar con el público visitante.
El Maratón Fotográfico forma parte de la programación promovida dentro del convenio Lugo Cultural, una iniciativa financiada por la USC, la Concellería de Cultura e Turismo del Concello de Lugo y la Vicepresidencia de la Deputación Provincial. Su objetivo es impulsar actividades culturales accesibles, dinámicas y abiertas a la ciudadanía, fortaleciendo así el vínculo entre la comunidad universitaria y el tejido social de la ciudad.
Con esta nueva edición, el certamen vuelve a demostrar que la fotografía continúa siendo una herramienta privilegiada para explorar la emoción, capturar lo cotidiano y celebrar la creatividad colectiva. Las imágenes seleccionadas podrán visitarse libremente hasta mediados de diciembre, convirtiéndose en una nueva invitación a mirar —y sentir— con calma.