27 noviembre, 2025
El notable incremento de casos sospechosos de sumisión química en los servicios de Urgencias hospitalarias ha llevado a varias de las principales entidades científicas del país a elaborar un documento de consenso que unifique la actuación asistencial en todo el Estado. En su redacción ha participado el grupo de investigación FORTOX de Toxicología Forense de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), uno de los referentes nacionales en este ámbito.
La profesora de Toxicología y miembro del Servicio de Toxicología del Instituto de Ciencias Forenses de la USC (Incifor), Ana de Castro Ríos, figura entre las autoras del texto. El documento fue además revisado por cinco especialistas españoles en toxicología clínica, entre ellos los catedráticos de la USC Angelines Cruz Landeira y Manuel López-Rivadulla, figuras de referencia en esta disciplina.
En los últimos años, los profesionales de Urgencias han detectado un crecimiento significativo de pacientes que acuden a los hospitales con síntomas compatibles con haber sido drogados contra su voluntad. Aunque no siempre estos episodios se relacionan con otros delitos, el documento alerta de que es frecuente que la sumisión química se utilice para facilitar agresiones sexuales o robos, aprovechando el estado de indefensión provocado por la sustancia administrada.
La ausencia de protocolos homogéneos entre comunidades autónomas —competentes en materia sanitaria— ha generado diferencias notables en la forma de atender estos casos. Ante esta situación, la Fundación Española de Toxicología Clínica (FETOC) y el Grupo de Trabajo de Toxicología de SEMES (SEMES-Tox) impulsaron la creación de un documento que estableciera criterios comunes para todo el territorio.
El texto consensuado define de forma detallada los escenarios clínicos en los que puede existir sospecha de sumisión química, los tóxicos más implicados y los pasos que deben seguir los equipos sanitarios en cada caso. Incluye, además, una revisión pormenorizada de las situaciones relacionadas con violencia sexual, ofreciendo pautas claras sobre cómo proceder para garantizar la atención médica, la preservación de pruebas y la protección de la víctima.
Los apartados dedicados al laboratorio —con especial atención a la cadena de custodia y a las técnicas analíticas—, la valoración ginecológica, la atención psicológica y el seguimiento clínico completan un documento concebido para servir como guía operativa. La propuesta culmina con un conjunto de protocolos asistenciales esquemáticos, diseñados para facilitar su aplicación inmediata en los servicios de Urgencias.
Para elaborar el documento se constituyó un grupo de trabajo integrado por 17 especialistas de distintos puntos del Estado, entre ellos la investigadora de la USC Ana de Castro. En el equipo participaron profesionales de Medicina de Urgencias, Pediatría de Urgencias, Ginecología, Psicología Clínica, Análisis Clínicos y Farmacología Clínica, además de expertos del ámbito universitario y de la pericia forense judicial.