
1 diciembre, 2025
La espera de la Navidad suele hacerse larga, sobre todo para quien vive de espaldas al año litúrgico de la Iglesia. Algunos de los que así piensan y actúan quieren convencer a los ciudadanos de que las luces, el chocolate que se ofrece en la inauguración del encendido, y los caminos tortuosos que se trazan en una especie de campo, constituyen la esencia de la Navidad. Las luces que he visto en nuestra tierra, algunas de ellas formando árboles, suelen ser hermosas en diversas calles, si bien lo que simbolizan, a excepción de alguna estrella, no aluden a la Navidad. En cualquier caso, qué distintas son, por ejemplo, de las que ya han colocado a lo largo de las calles de Málaga, en las cuales se prodiga la imagen de la Sagrada Familia.
El chocolate puede ilusionar a los niños, y hacerles pensar que las fiestas navideñas ya han comenzado, aunque ellos tengan que esperar a que lleguen las vacaciones correspondientes a este tiempo.
Los caminos, alrededor del árbol de Navidad y de otras matas, pueden hacer referencia al Camino de Santiago, o bien asemejarse a aquellos juegos infantiles de otros tiempos, que tenían mucho que ver con el escondite. En el caso de que quieran aludir al nacimiento del niño Jesús, en descampado, en un lugar pródigo en grutas donde se cobijaban los pastores, sería un buen precedente para colocar en el momento oportuno ese nacimiento o belén que recuerda al niño Jesús, nacido en un pesebre, porque no había sitio para él en el mesón.
Aunque se hayan encendido antes de concluir el mes de noviembre un montón de luces que contrastan con la oscuridad a la que nos tienen acostumbrados en algunas ciudades, la preparación de la Navidad se hace, desde la Iglesia, con el Adviento. Ha comenzado este año el domingo 30 de noviembre, y cuenta con otros tres del mismo tiempo litúrgico de espera de la Navidad: el 7, 14 y 21 de diciembre. Tiene el sentido de espera, y nos preparamos al nacimiento del Salvador fomentando en nosotros la esperanza y el amor sincero.