19 noviembre, 2025
Desde hace muchos años nos venimos sorprendiendo de todo aquello que ocurre a nuestro alrededor. ¿Cómo puede solucionarlo el ciudadano que todos los días compra un periódico o varios para estar bien informado? Podemos recordar cuando en las páginas de un medio de comunicación hablaban de cultura y seleccionaban todos los libros que acababan de aparecer. No solo eso, sino que los suplementos tenían firmas de escritores que no solo escribían columnas de opinión, sino que en su haber tenían varios libros escritos después de toda una vida dedicada a la escritura.
¿Hemos perdido a los periodistas? ¿Dónde se han ido? ¿Dónde se encuentran los intelectuales que opinaban para generar una opinión? Se han cumplido los cincuenta años de la Marcha Verde que nos hacen volver con el tema saharaui, que ha sido dejado de la mano de Dios por el gobierno español. En estos días podíamos ver varias páginas que tocaban este tema, pero no solo es éste: les podemos hablar de los tibetanos, de los palestinos y de otros pueblos que parecen ser ignorados.
Para resistir a Trump, Nueva York elige a un socialista que es musulmán y que ha nacido en Uganda y cuya madre es Mira Nair. ¿Hay una solución? En sus primeras declaraciones, Zohran Mandani, de 34 años, utiliza la palabra “genocidio” cuando le preguntan por Gaza. Escuchemos a todas las personas, trabajen éstas donde trabajen, sea el Instituto Cervantes o el Gobierno español, nos decía un señor con ochenta años mientras tomaba en una cafetería ese desayuno de todos los días, y luego nos aclaraba: “Pero al final formen cada uno de ustedes su opinión”.
Y otro, de su misma edad, le preguntaba por qué decía eso. A lo que respondía: “He estado embarcado por todo el mundo y he visto la tristeza de los hombres y mujeres que, desde que salía el sol hasta la noche, no paraban de trabajar y luego, cuando ya tenían una cierta edad, les quedaba una pequeña paga. Solo estaban contentos al ver a sus nietos y primos que, con su juventud, ayudaban a sus mayores a vivir un día más”. Recordaba aquella foto del nacimiento de su nieto… Su abuelo trabajaba en una gran institución tras haber estado en la India, Brasil y Grecia —no revelaremos su nombre, pues sigue en activo—, pero al ver a su nuera con su nieto, todo era agradecimiento a la vida que les había tocado vivir…
Otro caso es el de Pepe. Tenía un hermano y este falleció de un día para otro… Pepe se sentía extraño, pues hacía que no veía a su hermano desde que éste se había embarcado en Benarés… Pasó el tiempo, tuvo que ver a su familia… Y al verlos, tras algunos años, todo eran, aunque estaban sufriendo, sonrisas. Entraban en una casa que había sido la suya y veían la sorpresa de algunos y el desconcierto de otros. Y a la pregunta: “¿Existe una solución?”, respondían: sí, pero entre todos…

Conflicto palestino-israelí