19 julio, 2024
Muchos celebramos en su momento el regreso a la primera línea de la política autonómica de José Ramón Gómez Besteiro, un hombre, al margen de filias, fobias e ideologías, con una dilatada trayectoria, además de cabal y capaz a ojos de muchos, incluido un servidor.
Este además hubo de regresar tras ser apartado injustamente (también opinión personal) por uno de esos episodios que, si bien nos excede ahora mismo reabrir y comentar, rezuma de esa ponzoña con la que día sí y día también nuestro ecosistema político y mediático se dedica sin piedad a triturar vidas, personalidades, trayectorias, nombres y apellidos… Siempre con la misma voracidad.
También se ha de reconocer el coraje de un Besteiro que fue el primero en presentarse a filas cuando llegaron unas elecciones autonómicas en las que hasta el menos enterado sabía que el ‘efecto Pontón’ iba a destapar las vergüenzas de un PSdeG que estaba destinado a convertirse en la tercera fuerza política. Así fue.
Seguro que el propio Besteiro lo sabía, y hay que reconocer que puso la cara, asumió que se venía el naufragio y tuvo lo necesario para aguantar ahí… Sí, es cierto.
Y si bien nadie puede quitarle eso, hoy uno mira a ese líder tras el que los socialistas gallegos deberían formar y, en ocasiones, simplemente no entiende nada.
El actual PSdeG, comandado por Besteiro, semeja ser cada vez más un grupo que sabe que tiene que confrontar con Rueda y la acción de la Xunta pero que ya no sabe hacerlo sin ir a remolque del BNG. Desnortado. Queriendo erigirse como una alternativa y ganar un protagonismo que el pueblo le ha negado, quizás precisamente, porque hace mucho que da la sensación de que aún les falta definir qué son realmente en nuestra comunidad.
Muchos pensamos que con Besteiro llegarían tiempos mejores, pero a día de hoy el plan podría definirse simple y llanamente como «Put*ar a Rueda y un poquito a Pontón». No hay más. Ayer de hecho le tocó al BNG, cuya posición en la Eurocámara en relación a la guerra de Ucrania hizo que Besteiro les comparase con «Trump o Putin».
Los ataques contra la Xunta (Sanidad, migrantes, infraestructuras… elijan) ya son el pan de cada día, pero el caso es, ¿de verdad este es el plan?, ¿bailar al compás de los nacionalistas y sin perder un segundo la atención del teléfono por si llega una llamada de Moncloa? No se aguanta más.
Porque un buen ejemplo, bastante triste, es que ese Besteiro cuyo regreso muchos celebraron, ese que no duda en soltar furiosos palos aquí y allá a Ruedas, Pontones y Feijóos, no parece ser capaz de alzar tanto la voz cuando se trata de pronunciarse sobre un cisma como el que vive el partido en Santiago, feudo histórico en el que Besteiro, aún como líder, no parece tener mucho que decir…
Hoy, los que vimos a un Besteiro regresando al estilo de Michael Jordan en los Bulls sentimos que se le empieza a poner más bien cara de Hristo Stoichkov en su segunda venida en el Barça…