
13 noviembre, 2025
La senadora gallega Nidia Arévalo ha pedido hoy la dimisión de la ministra de Igualdad, Ana Redonda, en el marco de la Comisión de Seguimiento del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, tras el último escándalo relacionado con las pulseras antimaltrato, una nueva caída del sistema Cometa, destinado a proteger a las víctimas de violencia de género.
Durante la sesión de la Comisión en el Senado, Arévalo ha reclamado al Gobierno de Sánchez que “asuma responsabilidades políticas” y que la ministra, ya reprobada por el Congreso y el Senado, “se vaya de donde está, porque no puede seguir siéndolo con lo que está ocurriendo en este país”.
En el mismo debate, la Cámara Alta ha aprobado una moción presentada por la portavoz de Igualdad del Grupo Popular y defendida por Arévalo, instando al Ejecutivo central a garantizar “dispositivos seguros, información transparente y control parlamentario” sobre la protección integral de las víctimas. La moción, sin embargo, no contó con el respaldo de las senadoras gallegas del PSOE.
“Las pulseras han vuelto a fallar y yo me pregunto: ¿cuántas veces habrán fallado sin que se haya informado?”, criticó la senadora, señalando que hasta ahora los fallos se habían ocultado y solo han salido a la luz por la presión mediática sobre la ministra. “Se trata de una herramienta clave que se han cargado”, añadió.
Arévalo recordó que Ana Redonda “lo sabía” y que, en esta nueva crisis, la ministra no solo ignoró los hechos, sino que los negó, minimizó la situación y rechazó realizar una auditoría externa o asumir responsabilidades.
La senadora gallega lamentó también la actitud de las diputadas y senadoras socialistas, incluidas las gallegas, que “siguen aplaudiendo la negligente gestión de la ministra, haga lo que haga y diga lo que diga”. “Con esa actitud será difícil llegar a consensos en esta materia. Ustedes son negacionistas porque niegan lo que está ocurriendo en violencia de género”, añadió Arévalo, interpelando a la conciencia de las representantes políticas de la izquierda.
En su intervención, la portavoz adjunta del Grupo Parlamentario Popular subrayó que la protección de las víctimas no puede limitarse a “una promesa vacía ni a una consigna partidista”, sino que debe surgir de “una política pública transparente, eficaz y sometida al control parlamentario”.
“No nos vamos a callar nunca. Esta moción nace del escándalo y es una respuesta a su gestión nefasta. No son incidencias puntuales, son recurrentes, y esto es un símbolo del abandono institucional”, concluyó Arévalo, dejando claro que el debate sobre la seguridad y protección de las víctimas sigue abierto y con fuertes tensiones políticas.