
El premio Nobel de la Paz Dimitri Muratov ofrece un discurso en la Vigo Global Summit este miércoles. EFE / Salvador Sas
12 noviembre, 2025
El periodista ruso Dmitri Muratov, premio Nobel de la Paz en 2021, ha preconizado este miércoles reforzar la lucha contra la desinformación, la propaganda y la manipulación, que corren el riesgo de socavar los derechos humanos y la democracia.
Muratov ha hecho estas reflexiones en su intervención en el foro Vigo Global Summit inaugurado este miércoles y que se prolongará hasta el jueves, y en el que figuran también como invitados el premio Nobel de Economía Daron Acemoğlu y el expresidente de la Comisión Europea José Manuel Durão Barroso.
«Los ideólogos del totalitarismo se están conectando ahora» en diferentes partes del mundo, con «enormes recursos y dinero», ha advertido Muratov, quien ha alertado del riesgo de que el presidente ruso, Vladimir Putin, recurra a utilizar el arma nuclear en la guerra de invasión de Ucrania.
«La idea del fascismo está regresando», ha observado Muratov, a pesar de que el año pasado hubo el mayor número de personas en la historia que acudieron a las urnas en todo el mundo, unos 1.640 millones de votantes, ha indicado.
En ese sentido, ha señalado que «más de un 30 % de los gobiernos elegidos» en dichos comicios fueron «populistas» y ha advertido de la manipulación de las redes sociales telemáticas que comprometen la democracia.
Muratov, ganador del premio Nobel en 2021 junto a la también periodista filipina Maria Ressa, ha señalado que ya no son solo algunos gobiernos como el ruso los que intentan manipular a la población, porque «la propaganda ha pasado de ser vertical a horizontal».
Ahora, en varios países «la gente difunde noticias falsas e ideología de odio» que pueden comprometer la paz mundial, ha indicado, y ha aludido al genocidio en Ruanda en 1994 y a los mensajes lanzados por una emisora de radio que invitaba a acabar con la etnia tutsi.
«La verdad se ha convertido en una especie de antibiótico», ha asegurado Muratov, por lo que ha animado a reforzar los sistemas de verificación de información que «serán la base de la libertad de expresión de los próximos diez años», especialmente en los países totalitarios donde «el Estado se ha apropiado de internet».
La «verificación de datos» es una «profesión emergente» necesaria, ha señalado y ha opinado que «no hay otra» salida para luchar contra la desinformación.